El 11 de noviembre de 2025, en el marco de la serie de conversatorios organizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el Cono Sur, académicas, académicos y especialistas se sentaron a analizar algo que ya ocurre en el mercado laboral chileno: la transformación profunda del trabajo impulsada por la inteligencia artificial generativa. Lo que emergió de ese diálogo no fue una alarma ni un optimismo fácil, sino un llamado a actuar con anticipación y con evidencia.

Una transformación que no destruye empleos de golpe, pero sí los cambia por dentro
Una de las ideas más relevantes del conversatorio fue distinguir entre destrucción de empleo y reconfiguración del trabajo. Contrario a los titulares más apocalípticos, quienes participaron del diálogo coincidieron en que el impacto principal de la IA, al menos por ahora, no es eliminar masivamente puestos de trabajo, sino modificar progresivamente las tareas que esos puestos implican.
Lo que hace distinta a la IA generativa respecto a olas tecnológicas anteriores es que ya no afecta solo tareas manuales o rutinarias: también alcanza funciones cognitivas, analíticas y creativas, las mismas que históricamente habían sido refugio para quienes tienen formación media o avanzada. Esto cambia el escenario para todas y todos.
Las brechas que la IA puede profundizar
Si el cambio tecnológico no se gestiona bien, puede ampliar desigualdades que ya existen. El conversatorio identificó cuatro tipos de brechas que merecen atención urgente:
Las brechas de habilidades afectan a quienes no tienen acceso a formación continua o carecen de competencias digitales básicas. Las brechas de género se hacen presentes porque las responsabilidades de cuidado no remunerado, que recaen desproporcionadamente sobre las mujeres, limitan el tiempo y el acceso a procesos de actualización profesional. Las brechas etarias golpean a los extremos: personas jóvenes que ven automatizarse los empleos de entrada al mercado laboral, y personas mayores con más dificultades para reconvertirse. Y las brechas entre empresas separan a las grandes corporaciones, con capacidad real de adoptar tecnología, de las pequeñas y medianas empresas que concentran buena parte del empleo en Chile.
Artículos relacionados
La OIT y el futuro del trabajo en Chile: diálogo, evidencia y acción
¿Cómo afecta al empleo la Inteligencia Artificial Generativa?
Inteligencia Artificial en el área laboral: políticas reguladoras
Formación continua: el desafío que ya no puede esperar
Un diagnóstico reiterado fue la brecha entre lo que los sistemas educativos entregan y lo que el mercado laboral está demandando. No se trata solo de conocimientos técnicos o programación: las habilidades más valiosas en un entorno con IA son las competencias cognitivas fundamentales, la capacidad de aprendizaje continuo y las habilidades socioemocionales.
El desafío es enorme porque los modelos tradicionales de formación, son inadecuados para un entorno que cambia más rápido de lo que cualquier institución educativa puede adaptarse. Anticipar, flexibilizar y certificar nuevas competencias son verbos que deben volverse urgentes en la agenda de políticas públicas laborales de Chile.
En SINTIK seguimos de cerca estas discusiones porque afectan directamente a las trabajadoras y trabajadores del sector tecnológico. Por eso, creemos que la mejor respuesta no es la resignación ni el temor, sino la información, la organización y el diálogo.





