¿La inteligencia artificial destruye más empleos de los que crea? ¿Por qué jóvenes y personas mayores siguen encontrando más obstáculos para acceder a un trabajo formal? ¿Qué hay detrás del rezago persistente en sectores como la construcción, la agricultura o el trabajo doméstico remunerado? Estas no son preguntas retóricas. Son preguntas urgentes, y entre noviembre de 2025 y enero de 2026, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) decidió abordarlas con rigor, con datos y con las voces de quienes más importan: las trabajadoras y los trabajadores, junto a empleadores, el Gobierno y el mundo académico.

Un espacio de reflexión tripartita poco común
La Oficina de la OIT para el Cono Sur organizó una serie de tres conversatorios bajo el nombre «Diálogo social sobre los desafíos del trabajo en Chile: una oportunidad para la reflexión». La instancia reunió al Ministerio del Trabajo y Previsión Social, a organizaciones empresariales como la CPC, SOFOFA y la Cámara Nacional de Comercio, a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y a académicas y académicos de destacadas universidades del país.
Cada encuentro combinó presentaciones técnicas de especialistas de la OIT con análisis académicos y un diálogo abierto entre todos los actores. No se trató de una instancia declarativa: el propósito fue identificar brechas reales, compartir evidencia concreta y recoger experiencias que ya están ocurriendo en el mundo del trabajo chileno.
Tecnología, demografía y sectores rezagados: los tres ejes del debate
El primer conversatorio, realizado el 11 de noviembre de 2025, se centró en el impacto de la inteligencia artificial generativa y el cambio tecnológico en el empleo. Las conclusión fue clara: la IA conlleva una transformación estructural. Por eso, anticipar sus efectos, fortalecer la formación continua y asegurar que la adopción tecnológica respete los principios del trabajo decente son tareas que no pueden postergarse.
El 1 de diciembre, el segundo diálogo puso foco en jóvenes y personas mayores, dos grupos que enfrentan barreras distintas pero igualmente profundas para insertarse en el mercado laboral formal. Se discutió el edadismo, la informalidad, y el papel decisivo que juegan los sistemas de cuidado en las trayectorias laborales, especialmente en el caso de las mujeres.
El 21 de enero de 2026, el tercer encuentro analizó los sectores con mayor rezago en la recuperación del empleo: construcción, agricultura y trabajo doméstico remunerado. El debate apuntó a la necesidad de políticas diferenciadas que promuevan la formalización, mejoren la calidad del empleo y faciliten la reconversión laboral.
Una agenda que nos involucra
Los temas abordados en estos conversatorios no son ajenos a nuestra realidad como trabajadoras y trabajadores del sector tecnológico. La automatización, los cambios en las estructuras laborales, la formación continua y la defensa del trabajo decente son asuntos que nos afectan directamente, y sobre los cuales debemos tener voz activa.
En SINTIK seguiremos de cerca estas discusiones, porque entendemos que el futuro del trabajo no puede construirse sin la participación organizada de quienes lo sostienen cada día. En los próximos artículos, profundizaremos en los principales contenidos y conclusiones de cada uno de estos tres encuentros, para que todas nuestras socias y socios puedan informarse, reflexionar y participar con criterio propio.




