El Proyecto de Ley que busca fortalecer la protección laboral no solo establece nuevos marcos normativos, sino que introduce derechos concretos y ejercibles que transformarán la experiencia diaria de trabajadoras y trabajadores en sus lugares de trabajo. Más allá de las declaraciones de principios, esta iniciativa legislativa pone en manos de quienes trabajan herramientas reales para defender su integridad y su vida, con especial énfasis en quienes trabajan bajo régimen de subcontratación.

Paralización ante peligro: ahora con apoyo sindical
Una de las innovaciones más importantes del proyecto es el fortalecimiento del derecho a paralizar actividades ante riesgos graves e inminentes. Actualmente, este derecho existe pero muchas trabajadoras y trabajadores temen ejercerlo por posibles represalias. La nueva legislación cambia esto radicalmente: las organizaciones sindicales podrán informar directamente a trabajadoras y trabajadores sobre situaciones de peligro, respaldando su decisión de interrumpir labores.
Además, las empresas estarán obligadas a comunicar a los sindicatos cuando detecten riesgos graves e inminentes, creando un sistema de alerta temprana que puede salvar vidas. Esta medida reconoce que la seguridad es una responsabilidad compartida donde los sindicatos juegan un rol fundamental de vigilancia y protección.
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Denuncia anónima y derecho a saber
El temor a represalias ha sido históricamente una barrera para reportar condiciones inseguras. El proyecto establece la obligación de que cada empresa implemente un protocolo de denuncia anónima específico para temas de seguridad y salud. Cualquier intento de identificar a quien denuncia será considerado automáticamente como represalia, con las consecuencias legales correspondientes.
Complementariamente, los sindicatos tendrán derecho a formular consultas y propuestas sobre seguridad directamente al encargado designado por la empresa, quien deberá responder fundadamente en un plazo máximo de 10 días. Esta apertura de canales de comunicación transforma la relación entre trabajadoras, trabajadores y empleadores en materia de seguridad, pasando de la imposición unilateral al diálogo constructivo.
Subcontratación: igualdad en protección
Uno de los problemas más graves en Chile es la desigualdad en protección entre trabajadoras y trabajadores directos y subcontratados que laboran en el mismo lugar. El proyecto ataca frontalmente esta injusticia, estableciendo que todas las personas que trabajan en una misma faena deben gozar de igualdad absoluta en condiciones de seguridad, sin importar quién sea su empleador formal.
Esto significa uniformidad en elementos de protección personal, capacitación, acceso a información y todas las medidas preventivas. La empresa principal será responsable exclusiva de la gestión de riesgos en funciones del giro principal, impidiéndose la delegación de estos peligros en terceros. Además, deberá coordinar a través de un encargado único toda la gestión de seguridad, respondiendo ante todas las organizaciones sindicales presentes en la faena.
Los sindicatos de empresas contratistas podrán dirigirse directamente al encargado de la empresa principal, rompiendo las barreras artificiales que hoy impiden una fiscalización efectiva. La solidaridad en responsabilidad ante accidentes será ahora automática, sin necesidad de probar negligencia específica.
En SINTIK sabemos que estos nuevos derechos solo serán efectivos si las trabajadoras y trabajadores los conocen y ejercen. Por eso trabajamos incansablemente en difundir esta información y acompañarles en hacer valer sus derechos.




