En todo espacio laboral existen días difíciles y personas que, por distintas razones, tienden a ver el vaso medio vacío; tener compañeras y compañeros que constantemente se quejan o transmiten pesimismo puede resultar agotador. Aunque no siempre podemos elegir con quién trabajamos, sí podemos elegir cómo respondemos ante esas situaciones, cuidando nuestra propia salud emocional sin dejar de ser empáticas y empáticos.

Entendamos el origen de la negatividad
Antes de reaccionar, vale la pena recordar que la negatividad de una persona suele ser reflejo de sus propias dificultades: problemas personales, estrés laboral, condiciones de salud física o mental, o incluso patrones aprendidos a lo largo de su vida. Comprender esto no significa justificar actitudes que nos afectan, pero sí nos ayuda a no tomarlas como algo personal.
Herramientas para proteger nuestro bienestar
Existen formas concretas de cuidarnos sin romper vínculos:
- Establecer límites claros y respetuosos sobre los temas o momentos que compartimos con quienes suelen quejarse en exceso.
- Practicar la escucha activa, mostrando interés genuino sin dejarnos arrastrar por el pesimismo, usando frases como «entiendo» o «eso debe ser difícil».
- Mantenernos centradas y centrados, respirando conscientemente antes y después de conversaciones difíciles.
Si en medio de una conversación notamos que esta se desvía hacia la queja constante, podemos responder brevemente, mantener la neutralidad y redirigir el tema cuando sea posible. Una respiración profunda, un límite claro y una interacción breve suelen bastar para conservar la calma, sin necesidad de que la situación se transforme en una confrontación.
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Cómo acompañar a una compañera o compañero con una mentalidad negativa
A veces la persona con actitud negativa no es alguien externo, sino parte de nuestro propio equipo. En esos casos, la empatía es un mejor punto de partida que intentar convencerla de «ver el lado positivo»: muchas veces esa mentalidad responde a hábitos arraigados o a un estrés real que está viviendo, por lo que escuchar con calma suele tener más efecto que discutir.
Algunas acciones que pueden ayudar, sin que asumamos la responsabilidad de cambiar su ánimo:
- Hacer preguntas que abran el diálogo, como «¿qué cambiaría esta situación?», en lugar de saltar directamente a dar soluciones.
- Mostrar serenidad en vez de igualar su tono, ya que podemos mantener una actitud cordial con la persona sin estar de acuerdo con su negatividad.
- Orientar hacia redes de apoyo externas, ya sea un pasatiempo, una comunidad o apoyo profesional, cuando corresponda, en lugar de intentar ser la única fuente de contención.
Cultivar una mirada positiva en el día a día
Más allá de cómo respondemos a otras personas, también podemos fortalecer nuestra propia actitud: practicar la gratitud, rodearnos de compañeras y compañeros que nos motiven, cuidar el descanso y la alimentación, y limitar el consumo de noticias o contenidos que aumenten el desgaste emocional.
En SINTIK, creemos que el bienestar de nuestras trabajadoras y trabajadores no se limita a lo contractual: también incluye el clima laboral que construimos día a día. Cuidarnos entre colegas, con empatía y límites sanos, fortalece a nuestra comunidad sindical.





