Cada 7 de octubre, millones de trabajadoras y trabajadores en el mundo nos detenemos a recordar algo esencial: trabajar no debería significar vivir en la incertidumbre. La Jornada Mundial por el Trabajo Decente, impulsada por la Confederación Sindical Internacional (CSI), es una fecha para mirar de frente nuestras condiciones laborales y para exigir que mejoren.

¿Qué entendemos por trabajo decente?
Para nosotros, el trabajo decente es aquel que ofrece un empleo estable, un salario que permita vivir con dignidad, condiciones seguras y el respeto de todos nuestros derechos, incluida la libertad de organizarnos y negociar colectivamente. No es un privilegio ni una concesión: es un derecho que nos pertenece a todas y a todos, sin importar el cargo, la edad o el tipo de contrato.
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2026: la juventud trabajadora al centro
Este año, la CSI dedica la jornada a la juventud trabajadora, que se organiza para el futuro. Jóvenes de distintos países se han movilizado durante los últimos meses con preocupaciones muy parecidas: alto desempleo juvenil, salarios bajos, precariedad laboral y un costo de la vida que vuelve cada vez más difícil construir un proyecto de vida decente. Además, reclaman algo fundamental: tener voz y voto en las decisiones que determinan su presente. Como recordó el secretario general de la CSI, Luc Triangle, los empleos precarios y los sueldos insuficientes no pueden convertirse en la norma para una nueva generación.
En el mundo de la tecnología, la innovación avanza muy rápido y trae consigo reestructuraciones, nuevas formas de contratación y el desafío de la inteligencia artificial. Por eso, para nosotros el trabajo decente también significa que la tecnología se ponga al servicio de las personas, que se respeten nuestros tiempos de descanso y que las trabajadoras y trabajadores que recién ingresan a nuestras empresas encuentren estabilidad, formación y oportunidades reales de crecer.
Organizarnos es el camino
Ninguna de estas mejoras llega sola. Los sindicatos somos el espacio donde el poder individual se transforma en fuerza colectiva, y es nuestra responsabilidad abrir las puertas para que las trabajadoras y trabajadores más jóvenes participen, lideren y sean escuchados. Su lucha por un trabajo decente es también una lucha por un futuro democrático. Hoy podemos sumarnos a la conversación en redes sociales con el hashtag #JMTD2026 y compartir qué significa para nosotras y nosotros un trabajo digno.
En SINTIK creemos que el trabajo decente se construye entre todas y todos, día a día, con unidad, participación y memoria. Seguiremos defendiendo los derechos de las trabajadoras y trabajadores y abriendo espacios para que cada generación tenga voz en nuestro sindicato. Porque un futuro con dignidad solo es posible si lo organizamos juntas y juntos.




