Cada tercer miércoles de octubre se conmemora el Día Mundial de la Ética, una jornada impulsada desde 2014 por el Carnegie Council for Ethics in International Affairs. Su propósito es invitar a personas, organizaciones y comunidades a reflexionar sobre cómo actuamos y qué decisiones tomamos.

La ética va en ambas direcciones
Muchas veces asociamos la ética con un documento o con un curso obligatorio que completamos una vez al año. Sin embargo, la ética es una práctica cotidiana: decidir con honestidad, respetar la dignidad de las personas y cumplir lo que se promete. Está presente en cómo se fijan las metas, en cómo se evalúa el desempeño y en cómo se comunica un cambio organizacional.
Con frecuencia se exige a las trabajadoras y a los trabajadores un comportamiento ético, y con razón. Pero esa exigencia debe ser recíproca. Las empresas también tienen deberes: entregar información transparente, garantizar un trato digno, respetar la legislación laboral y actuar de buena fe. Para nosotros, un lugar de trabajo ético es aquel donde se puede preguntar, discrepar y denunciar sin temor a represalias.
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Ética en tiempos de tecnología
Nuestro sector está en el centro de una transformación profunda: inteligencia artificial, automatización y sistemas que miden la productividad. Esto nos plantea preguntas legítimas. ¿Cómo se utilizan los datos de las trabajadoras y los trabajadores? ¿Quién responde cuando un sistema automatizado influye en una evaluación o en una desvinculación? Son preguntas que merecen respuestas claras, y que deben discutirse con la participación de quienes hacemos funcionar esas tecnologías todos los días.
La ética también se construye entre nosotros. Se refleja cuando informamos con veracidad, cuando acompañamos a una compañera o a un compañero que pasa por un momento difícil, y cuando no guardamos silencio ante una injusticia. Ninguna de estas acciones parece grande por separado, pero juntas definen la cultura de un lugar de trabajo.
En SINTIK creemos que la ética no se declara: se practica, se exige y se cuida colectivamente. Por eso seguiremos trabajando para que las trabajadoras y los trabajadores cuenten con información clara, condiciones justas y una voz que los represente.




